Ya está aquí la Navidad.
Principalmente, es una fiesta de consumo. Está dedicada completamente a la venta y compra de regalos.
Pero a mi, me encanta.
Será por la tradición, pero solo el echo de celebrar todo en familia, y juntarme con la gente a la que quiero, me ilusiona. Me encanta ver como un año más todos estamos juntos, y seguimos igual de bien.
Es la época, en la que normalmente nos morimos de frío. Todos vamos bien abrigaditos, con las bufandas, gorritos, y otra ropa de temporada.
Pues bien, ayer viernes, que fue un día de fiesta, para muchos, decidí salir con mi madre y mi tía de compras de navidad.
Me encantan esos días, en los que te dedicas únicamente a mirar y comprar regalos para toda la familia. Son especiales.
Primero que si juguetes para los más peques, ropa para todos, libros, música, y demás para todos los gustos.
Por la mañana, decidimos llamar a mi tía para ir a pasar el día al centro de Madrid.
Todos juntos, mi primo, mi prima, mis tías, mi madre y yo, nos dirigimos a ver un poco el ambiente de navidad que habían decorado en todo el centro.
Empezamos viendo el mítico Cortylandia, del corte inglés, y de allí, nos dirigimos a la plaza mayor.
Como es muy típico, todos se decidieron por comprar unas pelucas, y como a mí no me hacía mucha gracia, les ignoré, y seguí mirando.
Había muchísima gente, era muy agobiante. Además, el ruido de los silbatos que se meten en la boca, para hacer ruidos extraños, me penetraba en la cabeza. Era horrible.
Hoy ha pasado un día y lo sigo oyendo.
Todos conformes con sus pelucas, nos entró el hambre, y nos decantamos por ir ya a comer. Todos los sitios estaban hasta arriba de gente. No se cabía en ninguna parte.
Intentamos comer en el museo del jamón, lógicamente era imposible. Entramos en tropecientos restaurantes más, y no había en donde comer.
Al final, a mi madre se la ocurrió ir al 101 montaditos, y así a lo tonto comimos estupendamente.
Ya era tarde, y se nos había pasado casi toda la mañana y parte de la tarde en simplemente mirar las cosas de navidad para los peques que venían con nosotras.
Como antes he dicho, son peques, y por ello, todavía no saben aquel asunto extraño de lo de los Reyes Magos y tal, y por lo tanto no pudimos comprar nada de regalos, porque sino se enterarían.
Después de haber aguantado toda la tarde viendo juguetes para ellos, llegaba mi hora.
Me dejaron elegir lugar para ir y poder yo mirar cosas.
Elegí la calle Fuencarral. Amo esta calle. Esta repleta de probablemente las mejores tiendas de todo Madrid. Todas las tiendas de marca que busques estarán allí.
La primera tienda a la que entre fue ``El Ganso´´, me encanta. Tiene un estilo tipo Londinense. Miré y encontré algo de ropa para estos reyes.
Seguimos subiendo la calle y entré a otras muchas tiendas como Billabong, Quicksilver, Custo y entre todas estas no podía faltar el mercado de Fuencarral, así que me dejaron entrar. Vi tantas cosas. Ya tengo reyes para varios años.
Enfrente del mercado de Fuencarral, hay una tienda de tatuajes y pircings, y como llevaba todo el camino convenciendo a mi madre para que me dejase hacerme un pircing en la oreja, me dejo entrar en esta, ya que era donde mi hermano se lo había echo anteriormente.
Primero hicieron firmar, a mi madre, una autorización, que aquello parecía el juramente de dios. Eso era inacabable.
Acabado esto, primero mi madre me intento meter miedo, que no lo consiguió, así que el chico que me lo iba a hacer, lo volvió a intentar, y volvieron a fracasar.
Un poco de miedo tenía. La verdad, estaba cagadísima. Yo que tengo pánico a las agujas, y me lo iba a hacer...:)
Ya con él hecho, me explicó como debería curármelo y cuidarlo.
Me pregunto que si me encontraba bien, le respondí que sí, y me mando para casa.
Yo ya estaba contenta, por hoy.
Desde allí tendríamos que bajar hasta el metro de sol.
Había muchísima gente en todas partes. No se estaba a gusto. Era mejor quedarse en casa, pero es cosa de la Navidad, todo el mundo va al centro a hacer sus compras.
A pesar de toda la marabunta, bajamos, pero antes me paré en la tienda oficial de Vans, donde vi muchos más regalos para los reyes.
Quiero que me regalen un Long board. Es una tabala de skate, pero mucho más larga, y más guay.
Quiero aprender a hacerlo, será mi próximo hobby.
Había muchas más tiendas por ver, pero ya no me dejaron entrar. Era suficiente por hoy.
Cogimos el metro, y de vuelta a casa.
Antes de irnos cada uno a su casa, pasamos a tomarnos algo a casa de una de mis tías.
Allí pasamos un buen rato, jugando a algunos juegos con los tres peques, y tomando un chocolate con churros, muy calentito.
Llegué a casa muerta de cansancio. Había echo mucho hoy.
Ya tenía casi toda la carta para los reyes, de este año ;)
Ahora me tocaba cuidarme el picing, y portarse bien para las Navidades, que están apuntito de llegar.
!Con muchas ganas¡ :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario