sábado, 21 de enero de 2012

Navidades pasadas.

Pues ya se acaban estos buenos tiempos de fiestas,  estas Navidades.
¿Qué, os lo habéis pasado bien? Porque yo sí.
Os empezaré por contar como han sido mis vacaciones de Navidad.

Ya empecé bien el primer día, con una gran fiesta en casa de Astrid.
Fue una fiesta para despedir los exámenes, los agobios, los compañeros, el año, todo en general.
Nos reunimos un montón  de amigos, lo cual lo pasamos todos genial.
Había buena música, muchos juegos y otras cosas... :)
Fue una buenísima tarde en compañía de todos mis grandes amigos.

Al día siguiente sábado 24 de diciembre, como todos sabréis llego la noche buena.
Ese día me tocó reunirme con toda mi familia por parte de mi padre, en mi casa, para hacer una gran cena.
Llegaron todos mis primos en compañía de mis tíos y abuelos, para poder empezar a comer.
Como  es lo normal, en estas fechas las grandes cenas y comidas abusan de buenos alimentos en todas las mesas. Cenamos un poco de marisco, cordero y algún que otro entrante.
Y después de muchas horas, ya era muy tarde para los enanos, y había que  irse, que al día siguiente por la mañana tocaría abrir algún regalo por parte de Papá Noel, y nos tocaba volver a comer a casa de mis otros tíos, por Navidad.
Ese día lo pasamos genial, las peques, me enseñaron  sus regalos de Papá Noel, comimos todos juntos. y una sorpresa nos esperaba por la tarde.
La sorpresa ocurrió de repente.
Los mayores estábamos sentados en la mesa, acabando de comer, y los más peques estaban viendo una película tumbados todos en el sofá.
Y mi tío no estaba. ¿Dónde estaba?. Nadie lo sabía.
Apareció Papá Noel, de repente, todos sabíamos que era mi tío, pero fue un momento brutal. Todos nos echamos a reír.
Acabe de comer y me tuve que ir corriendo, una pena para mis primas ya que querían seguir jugando conmigo, pero yo había quedado con un amigo al que hacía mucho que no veía. Alejandro Medina. ¡Cuánto le quiero! :)
A la semana siguiente, mi gran amiga Marta Calleja, vino a Madrid, por una semana, para poder estar juntas. Se quedó en mi casa los cinco días.
Fueron los mejores días de las vacaciones.
Recorrimos todos los lugares más importantes de Madrid, para unas chicas de 15 años, como por ejemplo, estuvimos en el  40 café, de compras por el centro de Madrid, Hard Rock Café, enseñándola, pues supongo que los lugares más representativos de aquí, como son; La Cibeles, Gran Vía, Goya, Sol, Callao, y muchas otras calles importantes y bonitas.
La presenté a todas mis amigas, y se cayeron genial todas.
Con  ellas pasamos varios días, los cuales salimos para seguir conociendo sitios nuevos.
Era alucinante, Marta y yo nos acostábamos todas las noches a las cuatro o cinco de la mañana, y por las mañanas había que levantarse muy pronto ya que tendríamos que ir a ver sitios y hacer las cosas.




Otro día, estuvimos con Inés en una tetería en la calle Carretas, ya que la prometí que un día iríamos a una, y  así fue. Y por la noche, fuimos a cenar a casa de unos amigos que lo pasamos genial con Nikki.











El  Sábado 31 por la mañana, acompañamos a Marta a la estación de autobuses, ya que de allí salia dirección a Santander. Volvía a su casa.
Unas horas más tarde, habría que empezar a vestirse y a prepararse para la Gran noche.
Esa noche llegaba. Llegaba ya la Noche Vieja.
Y preparados, salimos dirección a casa de mis tíos. Allí pasaríamos la noche todos juntos.
Todos guapisimos, muy bien vestidos, los chicos con traje, y las chicas con vestidos.
Empezamos a cenar, no muy tarde, ya que a las doce teníamos que estar listos para tomar las uvas.
Llego el momento de los cuartos, todos nerviosos, ya que todos los años nos pasa lo mismo de que no  sabemos muy bien cuando hay que empezar.
Gritándonos unos a los otro diciendo que aún no había que empezar. Menuda risa de familia. Os lo podéis imaginar.
Acabadas las uvas, y este año sin haberme atragantado, y haberlas acabado, llegaba el momento de felicitar a todos el nuevo año.
Dar besos a todos, incluso a mi hermano,  eso era un reto. Ese día besé hasta al perro.
A continuación nos tocaba bajar a tirar los petardos. Tradición en mi familia ya que mi tios se gasta un dineral en comprarlos para disfrutar de ellos durante un ratillo.
Mi hermano nos dejó, ya que él se fue de fiesta. Pero nosotros seguimos, jugando, bailando, y haciendo mucho el tonto mientras el resto de los mayores bebían champán, cava, sidra, entre otras cosas.
Llegaron las seis, ya era bastante tarde, así que decidimos volver a casa a descansar un rato, pero al día siguiente nos volveríamos a ver para celebrar el Año Nuevo.
Y así fue, al día siguiente nos despertamos, y corriendo a volver a vestirse, para volver a ir a comer.
Esto es lo que pasa en estas fiestas, que estás venga a comer.
Ese día lo pasamos muy bien, jugando al bingo, jugando a la wii con toda la familia, los más peques ganábamos a los grandes. Nos disfrazábamos y hacíamos otras cosas peculiares.


Sólo nos quedaba una semana de fiestas para poder disfrutar. En esa semana habría que hacer deberes, descansar, salir con las amigas y comprar los últimos regalos para los Reyes Magos.
Así que muchos de los días se estudiaba por la mañana, y por las tardes salíamos de compras. 

Llego el día cinco de enero. Ese día por la noche vendrían los Reyes. 
Mis amigas y yo decidimos ir a la cabalgata que pasa por todo el centro de Madrid, ya que nunca habíamos ido todas juntas. 
Como era la del  centro, teníamos que quedar muy pronto, ya que habría mucha gente esperando. 
Quedamos a las cuatro y media, para poder llegar pronto y coger un buen sitio. 
Cuando llegamos ya había muchísima gente, así que nos quedaba buscar un sitio para quedarnos a esperar a que empezase. 
Todo el mundo iba con escaleras, y yo no entiendo que si vas con escaleras porque te pones en primera fila. Lo más lógico sería que si las llevas, pues te pones atrás y dejas a la gente que no las tiene adelante  para que puedan ver, ¿no? Pues esto es España, la gente con escaleras en primera fila. jajajajaja.
Como eramos unas cuantas, nos sentamos en el suelo a esperar, y mientras hicimos fotos,hablamos, y jugamos a juegos tontos. 
Y llegaron las seis y media, que era la hora a la que empezaba la cabalgata, ya que estábamos al principio, en Nuevos Ministerios, solo quedarían unos minutos para verla desfilar por delante nuestra. 
Ahí estaban, todos los muñecos de la tele, grandes títeres, muchas carrozas, y por último Los Tres Reyes Magos. 
Fue precioso, y que ilusión, faltaban pocas horas para que llegasen los reyes. 
Acabo la cabalgata, y nos fuimos a sentarnos un rato. Estuvimos hablando de las ilusiones de cuando somos peques, y sobre lo que nos iban a regalar los reyes. 
Llegaba la hora de volver a casa. Teníamos que estar pronto, ya que habría que prepararse para esa noche. 

                                 



A la vuelta, vi a mis primas pequeñas, estaban muy ilusionadas, y tenían muchos nervios. Querían irse pronto a la cama, ya que sino, no pasarían los reyes por su casa. ¡Que ricas!. Me despedí de ellas, y volví a casa a preparar todo. 
Yo, estaba muy nerviosa, a pesar de mi edad, y eso que esta vez no me esperaba mucho por parte de los Reyes Magos, ya que mis padres por mi cumple años me regalaron  una cámara reflex, y no necesitaba nada más. 

Ya era tarde, y me tocaba irme a la cama. Como me pasa todos los años, esa noche me cuesta mucho dormir. Si al fin  y al cabo, sigo siendo enana. :) 
A la mañana siguiente me desperté relativamente pronto para un día de vacaciones. Pero no quería dormir más. Tenía curiosidad por saber que me habían traído los Reyes. 
Me levanté de la cama, y me dirigí al  salón. Allí estaban todos los regalos.
¡Que ilusión!. Tocaba ir a despertar a mi hermano para abrir todas las cosas.
Entre gritando a su habitación, me tumbe encima de él, y le dije que se levantara que habían llegado los Reyes. Y así fue, se levanto y empezamos a abrir regalos. Eso no se acababa.


Me trajeron muchísimas cosas, y nada me lo esperaba. 
Que si una sudadera DC, unas nike, unas planchas, un juego para la wii, unos cascos, unos guantes, una colonia, el disco de Adele, ropa, y mucho dinero en mi casa. Todavía quedaban todos los regalos de casa de mis tíos. 
Ahora me tocaba darles a mis padres y a mi hermano sus regalos. Les encantó todo. Claro que la que tiene buen gusto, pues lo tiene. :) 
Había que recoger, y prepararse, porque venían unos primos a comer a mi casa. 
Comimos tranquilamente, y por la tarde, vino el resto de mi familia. 
Nos juntamos todos en mi casa, tanto la familia por parte de mi padre como por  parte de mi madre. Eso era un desmadre. Éramos como veinte y tantas personas en una casa, con todos los niños pequeños corriendo por todas partes, abriendo todo el mundo regalos, y todos chillando a los demás para que se enterasen que era lo que nos habían traído. Fue genial. 
Me pase el día abriendo regalos. Eso era lo mejor de aquel día. No me esperaba para nada, tener tantas cosas. 
Además de todos los regalos que tenía ya, me regalaron una camiseta de Gap preciosa, que yo quería hace muchísimo tiempo, se habían acordado. También la colonia de Tommy Hilfiger que tanto me gusta. Un  neceser y otro bolso de esta marca ya que me encanta. Unas Vans preciosas. ¿Cómo sabían que yo quería unas? -Cosas de Reyes :) 
Una americana gris. Un jersey de Tommy. Unos vaqueros. Y muchísimas cosas que ya ni me acuerdo, pero que me gustaron igual que estas. ¡Ah! y muchísimo dinero para las rebajas, ya que al día siguiente empezaban y me tendría que comprar muchísimas cosas más. 
Después de llevar casi toda la mañana y tarde abriendo muchos regalos, era la hora de descansar para todos, así que preparamos un chocolate caliente, y lo tomamos con el mítico roscón de reyes. Me encanta. 


  
Seguí jugando con los niños peques un rato, y luego estuve con mis primos mayores, ya que les veo menos, y este día vinieron por fin. 
Pasamos un gran día de Reyes,  en compañía de toda la familia, y abriendo muchos regalos, pero era la hora de irse, todos estábamos agotados de haber madrugado y haber echo tanto. 
Cuando ya se fueron  todos, ayude a recoger a mis padres, y continué jugando o probándome mis cosas de reyes. Todo me encantaba, estaba muy contenta. 

Solo quedaban dos días de vacaciones, los cuales malgasté estudiando un poco física y química. Pero el resto del tiempo estuve de compras ya que ya habían llegado las rebajas. Alguna que otra cosa me compré. 
Pero ya era hora de volver a empezar. Otra vez la misma rutina, volver a despertarse pronto, volver a estudiar todos los días, volver al colegio, en  definitiva, volver a lo de siempre. 

Han sido muy buenas vacaciones, ya podrían  haber durado más :) 


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