Primero los alumnos de este colegio, se hospedaron en nuestras casas, en España.
Cada viaje duraba ocho días. Tanto cuando ellos estuvieron aquí, como cuando viajamos nosotros a su país.
A la llegada de los Alemanes a Madrid, todos estábamos muy nerviosos, ya que nunca antes nos habíamos conocido.
Es una maravillosa experiencia, el hacer intercambios con otros colegios para practicar una lengua nueva.
Aquí, en Madrid, realizamos diversas actividades. Lo pasamos genial.
Pero a mí, me encanta viajar, y lo que más ilusión me hacía, era pensar en mayo, ya que iríamos nosotros a Alemania.
Llegó el 5 de mayo, día que nosotros, los alumnos del Juan de Valdés, partíamos rumbo a Alemania. Un viaje que jamás olvidaremos.
Aquel día no tuvimos que madrugar, ya que esta vez, el vuelo salía a las dos de la tarde, pero todos nos reunimos a las doce en el aeropuerto, ya que éramos muchos, y teníamos que embarcar todos.
Estábamos muerto de nervios, todos. Teníamos muchas ganas de llegar ya a Alemania.
Era la hora de embarcar, así que nos despedimos de nuestros padres.
¡Qué emoción!, nos íbamos de viaje.
Fuimos acompañados por los dos profesores de alemán.
Una vez en Alemania, tras un largo y nervioso viaje, tuvimos una buena bienvenida por parte de todas nuestras familias alemanas. Los alumnos españoles nos despedimos y cada uno nos fuimos con nuestros intercambios.
Estos ocho días fueron increíbles.
Visitamos la ciudad de Heidelberg, donde estaba el colegio y las casa de nuestro alemanes.
Todo era precioso.
Las mañanas las pasábamos con los profes, visitando lugares nuevos. Ya que ellos, (los alemanes), tenían clase.
A otras excursiones nos pudieron acompañar. Y hubo un día que dimos clases con ellos, para ver como era allí el modo de impartir clase.
El fin de semana, también, lo pasamos únicamente con nuestro intercambios, pero muchos de nosotros nos juntamos con otros alemanes y españoles para hacer y recorrer lugares, juntos.
Un día nos juntamos todos, tanto españoles como alemanes, en las orillas del río Neckar. Es el lugar donde se juntan los jóvenes, cuando hace bueno. Allí hacen barbacoas, ponen música, y los más mayores beben alcohol.
Nosotros hicimos una barbacoa, y cenamos todos juntos. Fue divertidísimo.
Yo como soy muy abierta, en estos casos, me dio por conocer a gente, y esa noche estuve venga a saludar y a pedir fotos a los alemanes. Yo era la única que me atrevía a hacerlo. Pero cuando ya llevaba un rato hablando o me iba a hacer una foto, venían todas, el resto de mis amigas, a hacérsela conmigo. ¡Cómo se aprovechan! :)
Otro de los días nos llevaron a Alsace, que hace frontera con Francia y Alemania. Hicimos un recorrido en barco, y visitamos la ciudad. También estuvimos en el parlamento europeo, y hicimos una visita guiada por él, estuvo genial. Llegamos agotados, y por la tarde nos esperarían los alemanes, para hacer más actividades.
Muchos días nos llevaron de compras. Como es normal en los viajes, todo el mundo quiere comprar pequeños recuerdos para llevar a la familia y amigos.
El día que más compramos, y el más cansado, fue el día que hicimos la visita por todo Heidelberg, y a continuación, nos dejaron 4 horas, para comer, relajarnos y comprar.
Por la tarde, ya con todas las compras echas, nos esperarían los profes en la parada del tranvía, para volver al colegio.
Estábamos todos muertos de cansancio.
El último día, estuvimos con ellos en el colegio. Dimos clase.
Fue super divertido, porque los profesores nos intentaban hablar en español, y no les entendíamos.
Pero todos eran majísimos.
Solos dimos tres clases, y el resto, estuvimos paseando por el colegio, y presentándonos al resto de alumnos, de otros cursos.
Su colegio es enorme.
Al salir al patio, todos nos miraban. En ese momento, te sientes observado. Pero a la vez admirado, era muy gracioso. Nos reíamos mucho, y los niños nos venían a preguntar cosas. :)
Al acabar el colegio, unos cuantos nos dirigimos a hacer las últimas compras de Heidelbreg, ya que era nuestro último día, pero había que acabar pronto, ya que por la noche, teníamos la cena de despedida.
Llegamos a la cena, y allí estábamos todos, listos y guapos.
La cena se hizo en el colegio. Podrían acudir todos los miembros de la familia de acogida, pero cada familia tenía que aportar una plato, para cenar.
Tanto padres, como profesores y alumnos del intercambio nos reunimos allí, para celebrar aquel último día en Heidelberg.
Cada uno se sentó y cenó con quien quiso, pero en realidad todos estábamos juntos. Eso era como una gran familia.
Había muchísima comida, y toda riquísima.
Al acabar, los alemanes, nos enseñaron a todos, unos cortos que habían preparado en español.
Eran buenísimos.
El resto de la noche, la pasamos en el patio del colegio, jugando, haciéndonos muchas fotos, y llorando. :)
Llego la hora de irse a casa, ya que había que preparar las maletas. Al día siguiente nos iríamos, de vuelta a Madrid.
Por la mañana amanecimos muy temprano. Acabe de cerrar la maleta, y baje a desayunar.
Era mi último desayuno con mi familia Alemana.
Les iba a echar mucho de menos.
Ya preparados para irnos al colegio. Me despedí de los padres de Alisa, y con mi maleta, me fui al colegio, junto con mi intercambio.
Allí estaban todos, en la puerta del colegio, esperando a los profesores.
Comenzamos a hablar de lo bien que lo habíamos pasado. Y nada más llegar los profes, empezaron a caer las primeras lágrimas.
Llegó la hora de despedirse de todos. Ese fue el momento más duro de todo el viaje. (Mejor no recordarlo mucho)
Me despedí de todos, y deje para el final, lo mejor, mi intercambio : ALISA.
Ya se fueron, y allí nos quedamos. Pedimos ir a verles y no nos dejaron, así que decidimos ir al baño, y en vez de esto, fuimos a buscarles a sus clases como última despedida.
A nosotros todavía nos quedaba un día entero en Alemania, nos íbamos a Frankfurt de excursión, y de allí saldría nuestro avión por la tarde.
Nos lo pasamos muy bien, también, pero al pensar en los chicos, nos entraba la pena.
Recorrimos todo Frankfurt, y tuvimos un rato para comprar y comer. Más tarde nos iríamos rumbo al aeropuerto para embarcar.
Acabada la visita por Frankfurt, volvimos al hotel, donde habíamos dejado las maletas, las cogimos y nos dirigimos al aeropuerto, ya que teníamos que estar dos horas antes del vuelo previsto.
Al llegar, embarcamos, y a muchos nos tuvieron que cachear, fue una experiencia nueva, la verdad.
El avión tuvo un retraso, ya que no se qué movidas, le fallaron, y no podía despegar. En ese momento, todos estábamos eufóricos, por si podría pasar algo en el vuelo.
Dos horas después de lo previsto, nos dieron paso al avión.
Eran nuestros últimos minutos en Alemania. La verdad, que nos lo pasamos en grande, en el aeropuerto. Que si jugamos con los profes, comimos, hicimos fotos...
El viaje de vuelta se nos dio muy bien, ya que íbamos en un avión, con mucha calidad. Teníamos una tele, o pantalla para ver películas, o escuchar músicas, para cada uno.
Además nos dieron cosas para comer. Y volví sentada con mis amigas. :)
Llegamos bastante tarde, y a pesar de ello, al día siguiente nos hicieron ir al colegio.
Ya solo nos quedaba coger las maletas, y que nuestros padres nos dieran la bienvenida, de vuelta a Madrid.
Fue impresionante.
Un viaje, una amistad, una ilusión. LO MEJOR.

¿Y sigues en contacto con Alisa?
ResponderEliminarSi claro que sigo en contacto con ella, además este año vuelvo a Alemania en verano. :)
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